Cuentos.
Amaneció Encerrado Amaneció, el viento sopló los pastos y los sacó del sopor, el rocio matutino los adornó, el sol siguió su ruta y las nubes se asomaron sin pena, nosotros y nosotras no; amanecimos en encierro, nos amaneció encerrado. Nos dimos cuenta de nuestros cuartos y nuestras casas, de sus muebles pacientes como lápidas, de sus ventanas frías y solitarias, quizás ya un poco sucias de lluvias del pasado que no les limpiamos, perpetuas pantallas de un paisaje que poco veíamos y que hoy ya nos cansamos de ver, de las cocinas entregadas a grasas aferradas a sus baldosas, de su aire tan reconfortante ahora turbio y agobiante, nos dimos cuenta que podían ser un infierno, nos dimos cuenta también de quienes no las tienen, quizás nos dimos cuenta que en todo caso nunca tuvimos una pieza o una casa a la cual llamar hogar. Amaneció encerrado y nos dimos cuenta de la fragilidad de los días, del otro y la otra al lado, arriba o enf...
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