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¿Por qué la empatía es un problema en la posmodernidad?

La empatía es una de las características propiamente humanas que han permitido nuestro progreso como especie, dado que la naturaleza nos ha dotado de un raciocinio superior al de los animales que nos permite crear complejos vínculos sociales basados en modelos de ayuda comunitaria necesarios para alcanzar nuestros objetivos colectivos e individuales.


El concepto de sociedad tal cual como lo conocemos carecería de sentido si de plano nadie se preocupara por el otro. La misma supervivencia de nuestra especie se vería afectada si no sintiéramos la necesidad de proteger a terceros con tal de proteger nuestros intereses personales, de no existir la empatía nosotros mismos seríamos los encargados de acabar con nuestra propia especie en la búsqueda de satisfacer nuestros intereses individuales.
Históricamente dicha empatía es la que ha impulsado la creación y transformación de muchos de  los sistemas morales y jurídicos que rigen nuestras sociedades, dado que para el funcionamiento de una sociedad se hace necesario poder restringir las acciones de los individuos que puedan afectar a otros, haciendo que gran parte de nuestras relaciones con terceros y muchas acciones que desarrollamos dentro de la sociedad se vean regidas por dichos sistemas.
Si dicha empatía resulta tan importante para la vida en comunidad, y el desarrollo de las sociedades y civilizaciones siendo primordial incluso para nuestro desarrollo como especie, se intuye que en principio esta debería aumentar conforme se desarrollan nuestras sociedades y en últimas avanzar al ritmo que avanza nuestra civilización en general por el beneficio de nuestra especie.
Estando alejados de las condiciones de vida precarias que existen en la naturaleza, y del salvajismo propio de las sociedades primitivas, nuestros sistemas morales y jurídicos deberían estar dirigidos a modificarse y mejorar en pro de la defensa del otro, ya que como se ha mencionado a lo largo del texto en la empatía se encuentra la base de muchos de los principios que nos permiten vivir en comunidad.
Por ende resulta paradójico que tras las largas luchas sociales en defensa de los derechos del otro que se han gestado a lo largo de la historia de nuestra civilización, en la posmodernidad la empatía disminuye notablemente en vez de aumentar, como se esperaría dadas las condiciones y los recursos con los que contamos en la actualidad.
La implementación del neoliberalismo en la mayoría de sociedades occidentales ha hecho de los seres humanos individuos supremamente individualistas, debido a que dicho modelo fomenta la búsqueda del cumplimiento de las necesidades e intereses personales por encima de la ayuda comunitaria, haciendo que en muchas ocasiones el individuo deba pasar por encima de otros para la realización de sus propios intereses, disminuyendo notablemente la empatía de las personas.
Los modelos de vida que nos propone la sociedad hacen que prime sobre todo y por encima de todas las cosas nuestro bienestar personal, el concepto del éxito que nos imprime nuestra cultura occidental nunca va guiado a buscar un bienestar colectivo sino, única y exclusivamente nos impulsa a satisfacer nuestras necesidades e intereses personales por encima de todas las cosas, inclusive si para llegar a dicha meta nos toca pasar por encima de otras personas.
Los medios de comunicación y de difusión de información nos han hecho menos sensibles a las problemáticas ajenas, ya que al sobresaturar al espectador diariamente de cantidades abismales de información respecto a las noticias trágicas que suceden diariamente alrededor del mundo, llenar la prensa de titulares sensacionalistas, y hacer del dolor ajeno un espectáculo, gracias a la  rentabilidad de las noticias amarillistas, normalizan dicha información a los ojos del espectador, el cual en últimas termina por restarle importancia.
Muchos líderes políticos y religiosos se jactan de impartir una moral superior a la del resto de la sociedad, nutriéndose de las noticias sensacionalistas de vanguardia  para impartir sus creencias de una manera dogmática a sus seguidores que ciegamente las siguen para reafirmar su creencia personal de ser moralmente superiores al resto de la sociedad, cuando en principio dichas ideas surgen de juicios de valor errados y promueven ideas doble moralistas y demagógicas con fines populistas, careciendo más de empatía que las personas que en principio son indiferentes a dichas noticias, ya que usan el dolor ajeno para sus propios intereses.
La falta de empatía es hasta cierto punto promovida por el mismo sistema, dadas las condiciones culturales, políticas y económicas de nuestra sociedad, ya que la misma sociedad se sirve de dicha carencia para justificar muchas atrocidades que se hacen diariamente, en pro de satisfacer en muchas ocasiones las necesidades personales de los individuos pertenecientes a las mayorías o a los grupos de poder.
Si bien es cierto que hasta cierto punto nuestros sistemas morales y jurídicos controlan las acciones que se pueden llegar a cometer debido a la falta de empatía, cada vez son más flexibles respecto a las restricciones que imponen, y debido a las necesidades del mundo contemporáneo, en muchas ocasiones dichas limitaciones se reducen en pro de los intereses de las personas pertenecientes a los grupos de poder.
La falta de empatía a largo plazo podría estar perjudicando la subsistencia de nuestra especie, dado que en la actualidad muchas de las problemáticas a las que nos estamos enfrentando y que involucran un gran riesgo para nuestra civilización (como el cambio climático, las fuertes tensiones políticas, el terrorismo, la desigualdad, la pobreza, etc.) surgen precisamente por el poco interés que tienen ciertas personas por el bienestar de los demás con el fin de proteger sus intereses personales.

De nada sirven los grandes avances científicos, tecnológicos y culturales a los que ha llegado nuestra civilización, si debido a la falta de empatía nos estamos encargando de acabar con ella, de no solucionar dichas problemáticas nuestro futuro será desastroso.
La falta de empatía más que ser abordada exclusivamente como un problema ético y moral de la posmodernidad, debería ser enfrentada como una de las principales problemáticas a las cuales se enfrenta nuestra sociedad a corto y largo plazo, ya que a raíz de esta carencia se originan y propagan muchos de los problemas que ponen en riesgo nuestra existencia como especie, y aún más preocupante la existencia de nuestro mundo.

Imagen recuperada de: https://lavozdelmuro.net/la-verdadera-historia-detras-de-la-fotografia-de-kevin-carter/
PD: La historia detrás de la foto de la entrada se encuentra en el link de origen
Por: Andrés Felipe Díaz Rey
   

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