Rincones y Resquicios es una colcha de retazos conceptual y multipolar. Es un espacio en el que se busca proyectar el reflejo más fiel de la familia de adjetivos que articulan cada extremo del universo inscrito en La Nacho.
Un Rincón configura una pinta, persona, edificio, prado o cualquier trozo de realidad que contenga esencia de diálogo en la UniversidadNacional. Un Rincón demuestra que La Nacho podrá ser cualquier cosa, menos un monólogo. Las respuestas a las consignas pintadas en los muros; los pupitres que anidan rayones banales al lado de poesía y dibujo; la yuxtaposición arquitectónica de la Ciudad Blanca, que arropa complejos edificios de corte posmoderno al lado de clásicos cuadriculados y, por trágico supuesto, de ruinas de edificios que ya no están. Esa es, creemos, la primera mitad de La Nacho, la cobija remendada y sustentada en la heterogeneidad de sus Rincones, que además son relativamente fijos.
Un Resquicio es algo más efímero e inusual y, por ello paradójicamente más trascendental. Comúnmente, se entiende que un resquicio es una abertura estrecha entre dos cosas por la cual la luz puede abrirse paso, tal como la que se forma cuando se deja una puerta entreabierta. A través de los resquicios se atraviesan destellos de luz que duran poco y que nunca serán observados de la misma forma. Así, en la Universidad, un Resquicio es consecuencia de un portal que se entreabre Ex Nihilo, dando paso a un delgado filamento de elementos irrepetibles que se asoman a la realidad por entre el estrecho agujero que ha surgido entre la esencia y la realidad tangible de La Universidad. Un Resquicio es todo momento, situación, postal, performance, coincidencia y montaje que parece ser tan irremplazable e inasible como el correr del tiempo en el que está inscrito. A diferencia de un Rincón, un Resquicio es Sui Generis, no es potencialmente replicable, debe capturarse a través del lente tan rápido como él o ella lo permita, pues tiende a diluirse más rápido de lo que emerge. Ante todo, son inquietxs, difíciles de encontrar. De nuevo, consideramos que La Nacho es terreno fértil para que germinen, pues sus contradicciones y contrastes aumentan la probabilidad de choque entre mundos concomitantes en su espacio, siendo éste -tal como reza el mensaje Zapatista de la pinta insignia de nuestro símbolo- un mundo en el que caben muchos mundos.
Finalmente, a modo de sentar un principio, no es posible ocultar que este lente está sesgado. Se parte desde la idea de que la cámara aveces captura momentos mudos pero que, cuando se trata de realidades sociales, debe caminar hacia adelante y por la izquierda , por lo que Rincones y Resquicios es también un espacio catalizador de la protesta social que, por supuesto, no solo está reducida al Movimiento Estudiantil. Rincones y Resquicios no da ni dará espacio a manifestaciones de la realidad que caminen hacia atrás y -lo que es ya una redundancia- por la derecha, exceptuando casos en los que la sátira sea el combustible promisorio del contenido.
De más está decir que nuestra visión apunta hacia un sur más incluyente, un occidente más crítico, un oriente más empático, un norte combativo, un mundo sin fronteras cardinales, como el que aparentemente existe tras las rejas de la Ciudad Universitaria. Bienvenidx sea aquel(la) que quiera hacernos crecer, promover la horizontalidad y, ante todo, ser autocrítico y un febril fotógrafo, hambriento de capturar La Nacho hasta que no quede Rincón o Resquicio que no haya sido atrapado o, lo que definitivamente es lo mismo, hasta nunca.
Amaneció Encerrado Amaneció, el viento sopló los pastos y los sacó del sopor, el rocio matutino los adornó, el sol siguió su ruta y las nubes se asomaron sin pena, nosotros y nosotras no; amanecimos en encierro, nos amaneció encerrado. Nos dimos cuenta de nuestros cuartos y nuestras casas, de sus muebles pacientes como lápidas, de sus ventanas frías y solitarias, quizás ya un poco sucias de lluvias del pasado que no les limpiamos, perpetuas pantallas de un paisaje que poco veíamos y que hoy ya nos cansamos de ver, de las cocinas entregadas a grasas aferradas a sus baldosas, de su aire tan reconfortante ahora turbio y agobiante, nos dimos cuenta que podían ser un infierno, nos dimos cuenta también de quienes no las tienen, quizás nos dimos cuenta que en todo caso nunca tuvimos una pieza o una casa a la cual llamar hogar. Amaneció encerrado y nos dimos cuenta de la fragilidad de los días, del otro y la otra al lado, arriba o enf...
Comentarios