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¡TERRORISTAS! Brevísimo recuerdo del 22N


Ojalá la clase media saliera a manifestarse con el mismo ánimo con el que sale a defenderse de los “vándalos” y las amenazas a su cristalino estado de bienestar. Si tan sólo supieran que su enemigo real es la policía, la institución que siembra terror, pánico e inseguridad para presentarse luego como la gran salvación redentora de todo pecado.

En mi conjunto un vecino salió envalentonado reluciendo ostentosamente un arma de fuego, caminando con una insaciable necesidad de reafirmar su virilidad y asesinar a quien se atraviese a entrar al encierro que considera seguro. Una señora, alucinada y a medio vestir, empezó a gritar que se querían tomar todas las unidades, que había que bajar con palos a defendernos de los que querían invadirnos. Yo empecé a sentir miedo, es natural, pero ante la nula evidencia de invasiones al “conjunto de al lado” y la locución magnificente de la policía por los altoparlantes recuperé el raciocinio y la calma. Una moto con dos verdes amaestrados pasó y unos cuantos arrodillados empezaron a celebrar la presencia milagrosa del estado y del orden, sintiéndose ahora resguardados del mal incognoscible del exterior, protegidos por un chirriante uniforme y un bolillo cuidador de su familia y de sus bienes.

En menos de cinco minutos, la eficiente gestión de tres vecinos fascistas ya había logrado establecer las AUP (Autodefensas Unidas de Pontevedra) y había designado horarios y zonas de monitoreo para todos los habitantes del conjunto. Se habló incluso de un uniforme, para poder identificar a cualquiera que no perteneciese a los improvisados paramilitares de palo de escoba y de cuchillo. Mientras tanto, un omnipotente helicóptero sobrevolaba el sector, haciéndonos saber que contábamos con su fuerza, con su ímpetu, con su deseo inquebrantable de resguardar al pueblo de todo peligro. Empecé a tener miedo de nuevo, pánico, pero ésta vez no era generado por los chillidos neuróticos de mi vecina o su valiente familia protectora, me daba ahora cuenta de que en mi conjunto existían personas dispuestas a sacar un rifle ante una llamada precipitada al exterminio, idiotas útiles dispuestos a asesinar por el noticiero de las siete y el infinito chisme del conjunto de al lado, porque ‘ya vienen para acá’, ‘somos el siguiente objetivo’, ‘quieren destruir nuestros hogares y nuestra familia’. Sí, me sentí inseguro, pero mi sensación de exposición y desnudez era más real que cualquier fantasmagoría de conquista, yo temía de mi vecino armado, de una horda empijamada repleta de pánico y terror.



Muchos amigos y conocidos me escribieron, todos relatando casos similares: intentos de asalto imposibles de rastrear, alarmas activadas a perfecta sincronía con los gritos, chismes de los vecinos de al lado y de su tragedia, ansia de fuerzas represivas y un estado posterior de total incertidumbre y tensión. Subí a mi apartamento, enclaustrado todavía en la imagen de mi vecino preparado para el hurto que no llegaba, repitiendo una y otra vez en mi cabeza que el verdadero peligro siempre había estado junto a mí y habitaba en mi conjunto.

Mi tía llamó a mi madre preguntándole por nosotros, los noticieros difundían a toda voz la noticia: entes misteriosos intentaron entrarse a unos conjuntos en Pontevedra, en la 80, en la 170, en Usaquén, en la 127, por la Boyacá, por la 53... Toda Bogotá estaba inundada de riesgo, de silencio paranoico, acallada por un toque de queda improvisado y entregada por completo a la necesidad de sentirse seguros en nuestras residencias, los bogotanos de conjunto residencial estábamos atrincherados tras las rejas que separan la oscura ciudad criminal de la vivienda pacífica y estable.

Ante el actuar manipulador del estado, representado en la policía y las fuerzas militares, sólo tenemos una opción: seguir luchando, resistir con fervor y dignidad. Salgamos a las calles nuevamente, no permitamos que la criminalidad estatal (orquestada para aterrorizar al pueblo) sea efectiva, nuestras voces no se callarán, nunca gozarán de nuestra obediencia o nuestro silencio. ¡Resistimos!

-Daniel Camilo Fajardo

Fuente de la imagen de referencia: https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/protestas-en-colombia-vecinos-de-bogota-se-amanecieron-haciendo-guardia-por-temor-a-robos-y-saqueos-en-pleno-toque-de-queda-noticia/?outputType=amp


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