El trabajo es algo inherente a la actividad humana, manifestándose de múltiples formas a lo largo de la historia. En consecuencia, se han formulado cientos de teorías que tratan de racionalizarlo para explicar su funcionamiento y la manera en la que debería llevarse a cabo. Dos modelos diferentes acerca de su funcionamiento se impusieron en el siglo xx: el capitalista y el socialista. El primero propone un modelo en donde impera el librecambismo y la libertad para escoger trabajo, así como la acumulación de capitales y medios de producción; el segundo trata de rescatar valores propios de la dignidad humana, enarbolando la bandera de la igualdad en detrimento de la existencia de clases sociales y miembros de la sociedad que hagan una excesiva acumulación del capital y que ostenten arbitrariamente los medios de producción, para evitar generar una gran brecha. Décadas después de la caída del muro de Berlín y de la desaparición de la Unión Soviética (golpes contundentes contra el sociali...
Opiniones críticas sobre la agenda política del país, cuentos, escritos y ensayos sobre los temas de actualidad.