Me pierdo en una ciudad que no conozco, todos son seres extraños que me miran con repudio. Los ignoro. Más allá de eso no me importa quiénes son, quiero encontrarme, buscar mi nuevo hogar, sentirme de nuevo abrazado por cuatro cálidas paredes que me conocen mejor que nadie, sentir mi ligar seguro, sentir que al llegar ahí nada malo me va a pasar. Volteo por una nueva calle, o carrera, la nomenclatura sólo me dice el número 24, encuentro un parque largo. Hay mucha gente rondando y restaurantes cotis, arribistas y gente de calle, existiendo por igual, no digo que conviven, pero sí que existen en el mismo espacio; una falsa armonía social.
Sigo con mi marcha, encontrando mi hogar, veo una calle grandísima, perpendicular a la que estaba, veo un puente a mi izquierda, y decido ir para allá, este lugar contrasta, se ve más chirri, más a los lugares donde vamos a tomarnos las polas y olvidar nuestros días, chill, barato, y ameno. Avanzo y avanzo, hasta que me encuentro con las escaleras del puente, subo en ellas, y camino por el puente camino, a lo que a mi parecer, parece un centro animal, o un zoológico (Un montón de bestias con celdas que los hacen sentir aparentemente libres), me gusta la entrada del lugar, hay arboles, y un "puente" automóvilistico sobre las rejas de la entre, decido entrar, el portero no dice nada, sólo permanece haciendo su acto de presencia mientras se concreta el turno, recorro el zoológico, encuentro una celda que creo es cómoda, posee una forma de [ con un parqueadero, donde al parecer, se integran todos los animales una vez por semana, dejándolos con depresoras para que su integración mutua sea más sencilla, veo una esquina en la parte del césped, me llama, me fascina, me encanta, camino hacia ella, soy una polilla ante tal señal, y al llegar ahí, no puedo evitarlo, la abrazo, abrazo a esa chica, que amo, que me encanta, que me hace sentir como en mi hogar, me quita el miedo, y ya no me siento perdido, con ella hasta en la quinta paila del infierno me sentiría bien, es ahí, es en ella, es a su lado, es ahí donde siento que debería estar.
Sigo con mi marcha, encontrando mi hogar, veo una calle grandísima, perpendicular a la que estaba, veo un puente a mi izquierda, y decido ir para allá, este lugar contrasta, se ve más chirri, más a los lugares donde vamos a tomarnos las polas y olvidar nuestros días, chill, barato, y ameno. Avanzo y avanzo, hasta que me encuentro con las escaleras del puente, subo en ellas, y camino por el puente camino, a lo que a mi parecer, parece un centro animal, o un zoológico (Un montón de bestias con celdas que los hacen sentir aparentemente libres), me gusta la entrada del lugar, hay arboles, y un "puente" automóvilistico sobre las rejas de la entre, decido entrar, el portero no dice nada, sólo permanece haciendo su acto de presencia mientras se concreta el turno, recorro el zoológico, encuentro una celda que creo es cómoda, posee una forma de [ con un parqueadero, donde al parecer, se integran todos los animales una vez por semana, dejándolos con depresoras para que su integración mutua sea más sencilla, veo una esquina en la parte del césped, me llama, me fascina, me encanta, camino hacia ella, soy una polilla ante tal señal, y al llegar ahí, no puedo evitarlo, la abrazo, abrazo a esa chica, que amo, que me encanta, que me hace sentir como en mi hogar, me quita el miedo, y ya no me siento perdido, con ella hasta en la quinta paila del infierno me sentiría bien, es ahí, es en ella, es a su lado, es ahí donde siento que debería estar.
Por: Nadazirata

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